Rescate del Campo y la Pesca: Entrega Javier May Crédito Porcino a la Palabra y Cayucos a Pescadores de Centro
El rescate productivo de los sectores agrícola, ganadero y pesquero se consolida a ras de suelo como la principal estrategia para reactivar la economía de las comunidades rurales. En las instalaciones del Centro de Capacitación y Reproducción de Especies Menores (CECAREM), el gobernador Javier May Rodríguez encabezó la entrega masiva de 110 constancias del programa pionero “Crédito Porcino a la Palabra” destinadas a mujeres jefas de familia, así como 180 cayucos del esquema “Embarcaciones a Bajo Costo” para el beneficio de pescadores libres de diversas localidades del municipio de Centro.
Con estas acciones institucionales de territorio, el Gobierno del Pueblo impulsa la autosuficiencia regional y dignifica los oficios tradicionales del sector primario. “Queremos que el estado produzca más, fortalezca su capacidad para abastecerse y logre alcanzar la soberanía alimentaria de la mano de su gente. El campo y la pesca se sostienen del esfuerzo noble de generaciones que han encontrado en estas actividades la forma más pura de contribuir al bienestar de todas nuestras regiones”, subrayó de forma enérgica el mandatario estatal.

Las Mujeres como Motor de la Porcicultura Sostenible
El titular del Ejecutivo Estatal, acompañado por la titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), Luisa del Carmen Cámara Cabrales, explicó que el programa porcino no consiste únicamente en el reparto asistencialista de ejemplares, sino que integra una capacitación técnica profunda para profesionalizar la actividad:
- Oficio Sostenible: Se dota a las mujeres con los conocimientos zootécnicos necesarios para la correcta crianza, alimentación y reproducción de las especies menores, priorizándolas como administradoras financieras del patrimonio ejidal.
- Meta de Producción Escalonada: El plan estratégico proyecta un padrón de 10 mil mujeres integradas. Con este universo, la administración prevé una producción mínima de 100 mil crías por ciclo. Al operar dos ciclos por año, se inyectarán 200 mil ejemplares al mercado de consumo local, abatiendo el precio de la carne y dinamizando la economía de los pueblos.

Herramientas Fluviales Captadas en las Audiencias Públicas
La entrega de los 180 cayucos de fibra de vidrio representa una respuesta directa a las peticiones ciudadanas recopiladas de primera mano por el gobernador en sus recorridos por las zonas bajas del municipio de Centro.
Estas embarcaciones tradicionales resultan indispensables tanto para las faenas pesqueras en lagunas y ríos como para la supervivencia diaria en las comunidades ribereñas. Al respecto, las autoridades de la SEDAP precisaron que el uso de los cayucos abarca tres vertientes sociales clave:
- Sustento Diario: Movilización y tendido de redes para las cooperativas y pescadores libres que no cuentan con los recursos para adquirir lanchas motorizadas.
- Conectividad Social: Traslado seguro de niñas y niños hacia sus centros escolares y movilización de personas enfermas hacia las unidades médicas en temporadas de inundación.
- Cero Intermediarios: El gobernador Javier May enfatizó que los apoyos se distribuyen bajo el principio de honestidad y confianza ciudadana: “Aquí el trato es directo con el productor. En este Gobierno del Pueblo y de nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, se acabaron los intermediarios y los líderes que cobraban cuotas; los programas son gratuitos y directos para quienes de verdad trabajan la tierra y el agua”.
Agradecimiento de las Comunidades Ribereñas
Durante el acto protocolario, que contó con el respaldo técnico del director de Especies Menores, Pedro Jesús Falcón Becerra, y los subsecretarios de la SEDAP, Joaquín Jesús Alejandro Ligonio y Guillermo Priego León, se escuchó la voz de los beneficiarios del campo.
En representación de las familias productoras, la ciudadana Lucía Morales de la Cruz agradeció la sensibilidad del Gobierno de Territorio por voltear la mirada hacia las rancherías olvidadas: «Este crédito a la palabra nos devuelve la confianza y nos da las herramientas para trabajar con orgullo desde nuestras casas, asegurando la comida de nuestros hijos y vendiendo el excedente para reactivar la economía de nuestras comunidades», concluyó de forma emotiva.






